Lo que nos diferencia en la impresión 3D
En cada proyecto de impresión 3D ponemos pasión, porque amamos lo que hacemos. Nos enfocamos en la cercanía, escuchando tus ideas y acompañándote en todo el proceso. Y lo hacemos con rapidez, sin sacrificar calidad, para que tengas tu pieza lista cuando la necesitas.
Más que impresiones, creamos soluciones contigo.
Nuestra historia
Nuestra historia
Todo comenzó con la curiosidad incansable de un niño y la mirada atenta de una madre. Desde pequeño, siempre me gustó desmontar cosas, entender cómo funcionaban y soñar con inventar las mías propias. Mi madre, al ver el ingenio con el que abordaba cada pequeño reto, decidió apuntarme a clases de robótica. No lo sabía entonces, pero ese simple gesto cambiaría mi vida para siempre.
En esas clases conocí a alguien que sería clave en mi camino: mi profesor. Más que un maestro, se convirtió en un amigo, un guía y un ejemplo. Fue él quien un día me mostró algo que jamás había visto: la impresión 3D. Ver cómo una idea podía tomar forma capa a capa, justo frente a mis ojos, fue un antes y un después.
Con esfuerzo y ahorrando cada euro, logré comprar mi primera impresora 3D. Era modesta, pero para mí representaba un universo de posibilidades. Desde entonces, no he parado. Aprendí, fallé, volví a intentar. Fui mejorando, probando nuevos materiales, diseñando piezas, entendiendo cada rincón de esta tecnología que me atrapó desde el primer momento.
Hoy, años después de aquel primer curso de robótica, ese joven curioso se ha convertido en un emprendedor con una meta clara: hacer de la impresión 3D una herramienta cercana, útil y accesible para todos. No solo ofrecemos piezas impresas; compartimos la misma pasión, dedicación y compromiso que me acompañan desde el primer día.
Esta es nuestra historia. Y lo mejor, es que aún estamos empezando.
Ander Benito – CEO de IMD
Dedicatoria especial
Hay caminos que uno no recorre solo. Hay personas que marcan un antes y un después, que te acompañan en silencio o te empujan cuando más lo necesitas. Esta historia, la mía, no sería posible sin: Juan Daniel Gómez, Angel Gómez y mis padres.
A ti, Juan Daniel, quiero agradecerte desde lo más profundo. No fuiste solo un profesor. Fuiste una guía, un referente, alguien que vio en mí algo más que un alumno curioso. Desde el primer día sentí tu pasión por la enseñanza, por la tecnología y por compartir lo que sabías. Pero más allá de eso, sentí tu humanidad.
Siempre tuviste tiempo para escucharme, para explicarme una vez más lo que no entendía, para motivarme cuando me frustraba, y para retarme cuando sabías que podía dar más.
Fuiste quien me presentó por primera vez la impresión 3D, una tecnología que no solo me fascinó, sino que se convirtió en el corazón de mi proyecto de vida. Aquella primera demostración, aquella chispa que encendiste en mí, aún sigue ardiendo con fuerza.
Gracias por tu confianza, por tu amistad y por enseñarme que el conocimiento, cuando se comparte con pasión y generosidad, puede transformar vidas.
A ti, Ángel Gómez, gracias de corazón por ser tan buena persona y por confiar en mí. Me diste la oportunidad de ser profesor en la academia Yeday durante el verano, y eso fue mucho más que un trabajo: fue un sueño cumplido. Porque Yeday no es un lugar cualquiera para mí. Es un sitio donde pasé gran parte de mi infancia y adolescencia, donde aprendí,crecí y soñé . Y donde todavía sigo disfrutando como el primer dia.
Que tú, siendo además el hijo de Juan, me abrieras esa puerta, me hizo muchísima ilusión. Sentí que la historia se cerraba en círculo: de ser alumno, pasé a ser profesor, en el mismo lugar donde empezó todo. Y eso no se olvida. Gracias por ver en mí el potencial, por darme esa responsabilidad y por hacerme sentir parte de algo tan importante.
Y a mis padres, no tengo palabras suficientes para describir todo lo que han hecho por mí. Desde que era pequeño, siempre me apoyaron en mis ideas, incluso en las más locas. Recuerdo cómo fueron los primeros en notar que mi cabeza no paraba de imaginar, de crear, de buscar cómo funcionaban las cosas.
Fueron ellos quienes me inscribieron en aquel curso de robótica, abriéndome la puerta a un mundo que cambiaría mi vida.
Gracias por ver en mí lo que a veces ni yo mismo veía. Gracias por sostenerme en los momentos difíciles, por celebrar mis pequeños logros como si fueran gigantes, por enseñarme con el ejemplo lo que significa el esfuerzo, la constancia y la humildad.
Nada de lo que he construido hasta hoy sería posible sin su apoyo incondicional, sin su amor constante y sin su fe ciega en mí. Este proyecto, este camino, también les pertenece. Porque cuando uno avanza acompañado de tanto cariño, cada paso se vuelve más firme y más significativo.
Hoy sigo soñando, creando, avanzando. Pero jamás olvido de dónde vengo ni a quiénes les debo estar aquí.
Gracias, de corazón.
Ander Benito – CEO de IMD
Impresion + 3d

